Revisando mi biblioteca, encontré un libro que no recordaba. Sus tapas eran negras, muy desgastadas, con una pluma blanca en su portada.
Comencé a hojear el libro, sus letras casi no se notaban, pero en mi recorrido por sus paginas, encontré cada diez hojas una pluma blanca, al igual que en la hoja diez remarcada una palabra, las cuales eran las únicas que se podían leer. (más…)
