Los caminos de la seducción

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LOS CAMINOS DE LA SEDUCCIÓN[1] 

Según el diccionario, seducir es ” Cautivar o encantar”.

De acuerdo a esta primera definición se puede observar que la seducción, aun hoy se ve relacionada con el mito bíblico de la serpiente que “seduce” a Eva invitándola a comer del fruto prohibido y logrando así que pierda el paraíso, después de inducir a su hombre en el pecado.Un vez que come del fruto prohibido, Eva pierde la inocencia y, a su vez, adquiere la capacidad de seducir a Adán, logrando que haga lo que ella le pide, en lugar de obedecer el mandato divino. Ella alcanza un conocimiento mayor, una nueva sabiduría que le permite imponer su voluntad por encima de la advertencia de Dios. A partir de ese momento, el creador desata su ira sobre Adán y Eva y los expulsa del paraíso, condenándolos a vivir a su libre albedrío con las responsabilidades y preocupaciones que eso implica y censura la nueva capacidad de Eva, la seducción, juzgándola maldita.Por lo tanto, teniendo en cuenta el mito bíblico, una vez fuera del paraíso la mujer debió asumir su nuevo encanto y aprender a utilizarlo a su favor para enfrentar los acontecimientos que pudieran presentarse en su vida, ahora que estaba alejada de la constante protección divina. Por supuesto, asumir esta sabiduría no sería tan fácil. Antes de lograrlo, la mujer deberá luchar contra sus demonios internos, obviamente los más fuertes y difíciles de vencer.

Evidentemente, como leyenda o como dogma, el mito de la serpiente no deja de ser atractivo, ya que juega con dos factores fundamentales: el deseo y la prohibición.

Destruir el mito

 Más allá de las historias que mantienen su peso sobre nuestra cultura, es necesario establecer una serie de comparaciones con el fin de aprender a utilizarlas a nuestro favor.Cuando hay algo que nos quita el sueño y sentimos dos fuerzas internas que se pelean, una por satisfacer el deseo y la otra por impedirnos lograrlo ¿no nos sentimos como la pobre Eva frente a su seducción, que por un lado le permitía lograr su objetivo pero por el otro la llevaba a violar una ley?Sin dudas, este ejemplo nos ubica frente a un nuevo objetivo fundamental para poner en funcionamiento todas las capacidades personales. Ese objetivo es romper con el mito interno que se empeña en obstaculizar la acción que nos llevará a lograr pequeñas pero importantes satisfacciones . .Ahora, ¿qué papel juega la seducción en todo esto? muy simple y muy importante ya que la seducción, lejos de ser algo pecaminoso o malo, también es la posibilidad de encantar y cautivar al otro. Pero por sobre todas las definiciones, es una capacidad con la que cuentan todos los seres humanos para comunicarse con los demás.Cuando éramos chicos y el don de la palabra aun no había terminado de desarrollarse, una de las armas más efectivas con las que contábamos  para lograr nuestro objetivo era la seducción. Más allá de berrinches y llantos, desplegábamos todo nuestro encanto para llamar la atención y conquistar a todo el mundo, que pocas veces se resistía a nuestra dulzura y terminaban colmándonos de mimos, caricias y halagos.La educación, los límites, la cultura y sobre todo las experiencias personales se encargaron de limitar nuestra capacidad de comunicación hasta el punto de reprimir lo espontáneo y obligarnos a utilizar solamente lo que corresponde, lo que es ubicado de acuerdo a cada situación, lo socialmente aceptado, lo previsto por la norma. De esa forma dejamos cada vez menos lugar para la sorpresa y lo imprevisto y fuimos construyendo nuestro mito interno. “Esto puede no gustarle”, “quizás esto sea desubicado”, “tengo que mantener una imagen seria”, “no  puedo pasar un papelón, tengo vergüenza”.   Con todas esas frases internas sonando en la cabeza pasamos a convertirnos en una especie de autómatas capaces de comunicarse solamente a través de lo previsto. Nos olvidamos del lenguaje de la mirada que tan bien manejábamos de chicos, de los gestos, de la dulzura  nuestra capacidad de encantar al otro. Nos olvidamos de la seducción.

Por lo tanto, destruir el mito interno es el primer paso para poder desplegar nuestra seducción innata, capaz de ayudarnos a lograr lo que verdaderamente queremos, sin castigos, arrepentimientos o miedos.

Seducir es comunicar

 Una de las características que distinguen al hombre de las otras especies es que es un ser social. Es decir que para desarrollarse plenamente necesita de los otros, establecer un contacto, una relación. Es precisamente por esto que somos seres del lenguaje, racionales, pero con la capacidad de expresar lo que pensamos y lo que sentimos. No serviría de nada poder pensar y sentir si no podemos expresarlo a través del lenguaje, establecer una comunicación.Comunicar es transmitir y para ello tenemos infinitas posibilidades más allá de la palabra. ¿Acaso no nos transmite algo un cuadro de Kandinsky? Por supuesto, establece una comunicación y emite un mensaje que será decodificado de acuerdo a los códigos que maneje el receptor. Pero, qué nos obliga a detenernos frente a una obra de arte. Sin dudas es la seducción que ejerce sobre nosotros lo que nos lleva a prestar atención y limitarnos a sentir en todas las formas que proponga la obra. El artista seduce a través de su creación y de esa forma se comunica, sea a través de los sonidos, las palabras o las imágenes.Si no hay seducción, la comunicación es posible, pero pobre. El mensaje no logró cautivar al otro y sea entendido o no, probablemente será olvidado. No logró encantar al otro y así habitar en su memoria.Por lo tanto, seducir es comunicar, transmitir un mensaje concreto e instalarse en el otro, atraparlo, ubicarse en el centro de su atención aunque sea por un instante pero, sin dudas, ese instante será tan inolvidable como una buena obra de arte.

En ese caso tenemos todas las de ganar porque cada uno de nosotros es una expresión artística cuyos detalles finales están en nuestras manos. De nosotros depende que seamos seductores inolvidables o figuras apenas llamativas.

    

La importancia del mensaje

 Si seducir es comunicar y comunicar es transmitir un mensaje, este último es una pieza importantísima a la hora de establecer un contacto con el otro. Todos sabemos que los mensajes poco claros o deficientes, directamente se dejan de lado y no le interesan a nadie, por lo tanto es fundamental tener en claro qué queremos que el otro capte en nosotros.Si nos sentimos inseguras, nerviosas y llenas de miedo, difícilmente nuestro interlocutor interprete confianza, decisión y empuje a no ser que esté hablando con otra persona. Lo primero que se transmite es el estado interior; ya sea a través de la voz, los movimientos del cuerpo o la mirada, nuestras sensaciones internas quedan al descubierto desde el primer momento digamos lo que digamos.

De alguna forma, en lo que a seducción se refiere, nosotras mismas somos el mensaje, con todas las complicaciones que eso puede sugerir. Podemos ser un mensaje de seguridad, templanza y calidez o un mensaje de estrés, nerviosismo o disconformidad que quiera ser evitado por todos.

Las formas de la seducción

 Las formas que puede adquirir la seducción son infinitas pero el objetivo es siempre el mismo, satisfacer un deseo.Cuando el chico mira con dulzura mágica a sus padres no busca otra cosa que satisfacer sus deseos de aprobación, cariño y seguridad. Más tarde, cuando utilice toda su simpatía con sus compañeros y maestros buscará ser aceptado en un grupo, imponer su identidad y lograr un objetivo que puede ir desde ser bien visto por el adulto hasta tener con quién pasar el recreo. Esas no son más que formas de seducción pura que le ayudan a alcanzar una meta y comunicarse con los demás.Ya en la adolescencia, cuando entra en juego la sexualidad, poder desplegar o no la seducción será una cuestión íntimamente relacionada con el mito de prohibición interno que hayan ayudado a crear los padres. Esta vez el deseo no se limita a la compañía o a la aprobación sino que va más allá, hasta llegar a un punto de la esencia misma del ser: su sexo.Por lo tanto, si la sexualidad fue enseñada como algo oscuro y prohibido, la seducción será reprimida precisamente por sugerir un camino hacia esa prohibición.Es en ese momento cuando esta maravillosa forma de comunicación comienza a ser condenada y reemplazada por formas menos comprometidas y que estén más alejadas de los verdaderos deseos. Las mujeres comienzan a decir “no” cuando quieren decir “sí” y los hombres entierran sus emociones en lo más profundo se su ser.

Pero esto no significa que se haya perdido la capacidad de seducir. Ella siempre esta dispuesta a resurgir, siempre y cuando estemos listos para darle la bienvenida.

El lenguaje del instinto

 La seducción es innata, espontánea  libre, por lo pronto podríamos decir que es el lenguaje mismo del instinto es una capacidad que entra en juego espontáneamente, sin reflexión, experiencia o educación.Es un bien de todos los seres humanos y por lo tanto no debemos olvidarla, sino desarrollarla y utilizarla para mejorar uno de los aspectos fundamentales de nuestra existencia como lo es la comunicación con los demás.La seducción nos permite relacionarnos tanto en el sentido amoroso como en las amistades o simplemente en la vida social. Ella aleja la negatividad del silencio y rompe el hielo frente a un nuevo vínculo, sea este con el hombre deseado o con el portero del edificio. Constituye un plano propicio para el intercambio y, por lo tanto, favorece la comunicación además de ser una comunicación en sí misma. No sólo despierta en el otro el interés de seducir, sino que habla de nosotros y de nuestros intereses, hace que nos ubiquemos frente a los demás en la posición correcta para despertarles la curiosidad y lograr que presten atención a nuestras propuestas. De ahí en más, dependerá de nosotros lograr lo que nos proponemos.Recuerde por un momento alguna persona que haya despertado su interés. ¿Cómo lo hizo? probablemente no era lo que puede definirse como una belleza perfecta o sí, pero sin dudas tenía algo especial que logró cautivarla. Eso era precisamente su poder de seducción. Esa persona –  hombre o mujer- logró que usted le preste atención, que la escuche, la observe y después fue usted quien decidió de cuerdo al tema en cuestión, pero el objetivo estaba cumplido. Eso es tener, encanto, lo que el francés define como “charme”,’hechizo; eso es saber seducir. La seducción forma parte  todas nuestras relaciones sin que el sexo esté necesariamente implicado en ellas. Se trata básicamente de pasar a “habitar” en el otro despertarle un interés indefinido que nos haga inolvidables, quede una imagen agradable en su recuerdo.La seducción nos abre las puertas hacia los demás en forma natural y espontánea, sin premeditaciones, nos permite ir más allá hasta llegar al otro con todo nuestro ser, es decir, nuestro mensaje. Cuando este mensaje es positivo y auténtico se transforma en seducción, mientras que lo opuesto se transformará en rechazo.Por lo tanto, si queremos seducir será fundamental que seamos atractivos y no estrictamente en el plano físico ya que lo que más cuenta en este aspecto son las características interiores. El poder de la seducción es más fuerte que la imagen y, si bien esta ayuda, lo que verdaderamente está en juego no se limita a las formas conocidas y externas, sino que incluye aquello que es puramente instintivo, lo consciente y lo inconsciente, nuestra misma esencia.

Esencia de seductor

 Una de las características más fantásticas de la seducción es su capacidad para mostrar el alma. Eso indescriptible y cautivante que hipnotiza a todos.Precisamente eso es el atractivo interior, quizás el más perfecto y puro encanto de una persona, que puede definirse como energía, espíritu, alma o conciencia de acuerdo al libro que se lea o a la doctrina preferida. Lo cierto es que todos los seres humanos lo tenemos y quizás sea precisamente ahí donde radica nuestra magia.También es cierto que esta característica no es igual en todos nosotros y la forma que tome en cada uno será definitiva para su destino. Por lo tanto, no transmitirá lo mismo una persona insegura, llena de conflictos y acostumbrada a coleccionar fracasos, que otra segura de sí misma, capaz de defender sus ideas y alcanzar sus objetivos, que va por la vida haciéndole frente a los problemas y utilizándolos como plataforma de despegue hacia un nuevo logro personal.

Un cambio hacia el encanto

 Enfrentarse con las propias limitaciones -impuestas por uno mismo- es el primer paso para descubrir los aspectos olvidados de la capacidad de seducción. De la misma forma en que no se puede amar a nadie antes de amarse a uno mismo, es imposible seducir, sin antes estar plenamente conforme con cada aspecto de nuestro propio ser, pero de manera sincera, habiendo superado los conflictos y hecho de cada problema un estímulo para nuevas conquistas personales.Nada más seductor que lo auténtico, libre de sombras inquietantes que opaquen la verdadera esencia. Pero esa esencia debe ser plena, segura, autónoma y estar bien centrada en el eje del propio equilibrio, ese que marca el camino hacia las realizaciones personales, hacia las pequeñas satisfacciones que finalmente se convertirán en el objetivo deseado.Iniciar o no este cambio es un punto clave para descubrir el verdadero y personal poder de seducción, ese que garantizará una comunicación abierta con los demás, objetivo principal de cualquier relación.Una vez emprendida la búsqueda interior, las capacidades se irán descubriendo espontáneamente a medida que los miedos y las limitaciones personales queden atrás y se conviertan en la historia que fue necesario vivir para encontrarse con lo más positivo de uno mismo.Sólo enfrentándose con los verdaderos deseos, reconociendo las carencias y reconciliándose con los defectos será posible mejorar y desplegar al máximo no sólo la seducción, sino todos los encantos que nos permiten cautivar al otro, habitar en el otro, enamorarlo, pero sobre todo comprometerse, aceptarlo y comprenderlo.Quien logre realizar este proceso consigo mismo, podrá comunicarlo a los demás, transmitir este equilibrio, entablar una relación y finalmente sentir el placer de ser amado,justamente porque se ama, se acepta, se conoce y puede inspirar todos esos sentimientos en los demás. Esa persona habrá logrado seducir al otro, invitarlo a experimentar lo mismo y despertar su propia seducción. 


[1] Adaptación El arte de seducir Beatriz Oswald

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4 Responses to Los caminos de la seducción

  1. Claudia Ojeda dice:

    Seducción para mí es, todavìa, una exigencia. Es un “debo” más. Encantar, atraer, subyugar son tareas que aquí y ahora se me antojan un verdadero martirio. No quiero tener que trabajar más para que otro u otros se acerquen a mí, me eacepten. Prefiero la soledad más extrema a exigirme portar tal o cual atributo para que ese famoso otro me dedique una sonrisa. O el amor. O la comprensión o lo que sea que necesite.
    Lo único que me interesa es seguir tranquilamente adelante, sin pensar en ningún esfuerzo extra para lograr nada, sólo siendo yo. Digamomoslo sin anestesia: o me permito ser tal como soy o la muerte.

  2. carmen dice:

    Con respecto a Adan y Eva esa situaciòn liso y llano fue una desobediencia. Que la mujer haya sido la iniciadora de esa desobediencia, no lo disculpa al hombre. Esto demuestra para mi, que en la vida debemos aprender que se puede hacer o tomar y que no debemos hacer. Sabemos que una luz roja signfica para el transporte que debe detenerse, que un cartel de una ruta diga baje la velocidad, Escuela, y miles de ejmplos màs. Me parece que la actitud de Eva, màs allà que hablemos de la creaciòn o no, fue nada màs y nada menos que tomar con liviandad una orden que fue dada con anterioridad y a sabiendas tomò lo prohibido, por eso pienso que es el castigo, entre comillas. No obedecer una orden en todos los àmbitos hay consecuencias, y màs sabiendolas de antemano. No obedecer a las autoridades, màs hablemos que Dios en ese momento representaba para ellos la ùnica autoridad que valìa. Hoy este paìs pienso que la gran razòn del desorden es justamente la No aplicaciòn de la obediencia, no hacemos caso a carteles indicatorios, ni siquiera somos concientes de una barrera baja de paso nivel. EL SER HUMANO ES UNA EVA EN EL AÑO DOS MIL OCHO que todavìa no aprende que sin una LEY es un CAOS. Educaciòn para todos, prevenciòn y saber que hay limites, saber que no todo se puede a pesar de quererlo. Debemos ser nosotras como mujeres mejores formadoras de niños y niñas sin diferencia, lo bueno y lo malo existe y saber conocerlos es una TAREA. gracias. carmen.

  3. Lilian maria Versa dice:

    Excelente el articulo de los Caminos de la Seduccion. Felicitaciones

  4. Excelente artículo lo maravilloso para mi sería tener la capacidad de asombro que tienen los niños y ser espontánea pero ¿cómo hacerlo?

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