LAS PALABRAS

“Las palabras dan forma a nuestras creencias, tienen resonancia en nuestros hechos, e impactan nuestros actos.”

La mayoría de las personas no somos  conscientes de las palabras que usamos, ni tan siquiera de las metáforas con las que describimos nuestra  vida o situaciones en general, o de las palabras con las que están archivados nuestros pensamientos o asociaciones neuronales. Puede que nunca nos hayamos  parado a pensar acerca del poder que cada uno de nosotros tiene para inspirarse o deprimirse a sí mismo a través de las palabras que usamos.

¿Son las palabras devastadoras o inspiradoras? ¿Proporcionan esperanza o desesperación? Uno de los grandes descubrimientos, de esos que cambian la vida de un ser humano, es conocer el poder que tenemos para cambiar inmediatamente la vivencia de un hecho determinado, con sólo variar conscientemente las palabras que usamos  para describir cómo nos sentimos  ante ese hecho o cuál es nuestra  experiencia del mismo.

Las palabras tienen el poder de crear paz o de comenzar guerras, de destruir relaciones entre las personas o de reforzar el vínculo entre ellas. Las palabras dan forma a nuestras emociones, determinan cómo nos sentimos respecto de un hecho determinado. Las palabras elevan o envían directamente al infierno a un ser humano. Podemos programarnos con palabras positivas, enaltecedoras, felices, llenas de colores y matices alentadores. Pero también podemos herirnos profundamente mediante las palabras que utilicemos. Y todo lo que hacemos con nosotros mismos, lo hacemos con los demás.

Probemos:

  • Cómo te definís a vos misma, qué palabras usas más habitualmente en tu vida diaria.
  • Palabras que usas para interrelacionarte con los demás.
  • Qué decís  ante un día gris y lluvioso.
  • Qué palabras usas para describir el trabajo, tu salud, la situación económica del país.
  • Cuando hablas de tu cuerpo, qué decís.
  • Qué creencias tenés sobre la vida: cuál es tu metáfora para describir lo que es la vida.
  • Crea una metáfora o símbolo para definirte a tí misma, en este período de tu vida y en general.

Las palabras que seleccionamos  con frecuencia están dando forma a nuestro  futuro. Están conformando nuestro destino.

Todos nosotros tenemos asociados tremendos niveles de dolor a ciertas palabras.

Imagínate ahora cómo se siente una persona cada vez. que la llamamos  torpe, imbécil, idiota, inútil, etcétera.

¿Qué emoción le produce, qué le ocurre si le decimos , por el contrario, que es fantástica, maravillosa, que tiene una fuerza de voluntad tremenda, que es creativa, que sabe lo que hace, que se esfuerza por mejorar, que es un excelente colega, que es sincera, que es alguien único en este mundo…?

Estamos  segura de que no siente lo mismo, de que su cuerpo ha adoptado otra postura física que cuando estaba escuchando  las calificaciones  anteriores.

Por regla general, nuestras palabras califican comportamientos, sin embargo, las hacemos pasar por ataques o alabanzas a la identidad de la persona: “eres maravilloso”, “eres imbécil”. En vez de referirnos al comportamiento de la persona, vamos directamente a calificar al ser, y eso tiene un impacto tremendo.

Generalmente  no somos conscientes del efecto que producen las palabras en nuestra vida. Al detenernos a escuchar las palabras que empleamos con frecuencia, o que componen nuestro vocabulario, no es de extrañar el tipo de vivencias que tenemos de la realidad.

Con las palabras nos autoprogramamos las experiencias de la vida, la realidad es la que es, pero para cada uno de nosotros es vivida de una manera muy diferente.

Etiquetamos con “Bueno vs. Malo”, “Positivo vs. Negativo”, “Un asco vs. Maravilloso”, “Tonto vs. Piola”.

Nos limitamos a unas pocas palabras, por lo general limitadoras y nada generosas. Cuando algo sale no acorde a nuestros deseos le ponemos el cartel de “fracaso”. No damos razones de por qué decimos que nos gusta o no una cosa, acerca de por qué pensamos que eso es una “tontería”, una “nimiedad”. Usamos todo el tiempo palabras empobrecedoras, palabras que están escasas de amor pero repletas de “manipulación”.

Elvocabulario puede transformar nuestras vidas, y cuanto más nos  acostumbremos  a usar las palabras prodigiosas mejor nos sentiremos. Pero las palabras no deben limitarse a rebajar el efecto negativo, es más, pueden y deben elevarle al cielo en un segundo. Imagináte  que alguien te  pregunta ¿cómo estás?  y respondes:

¡De maravilla!

¡Me siento espectacular! ¡En el cielo!

¡Tremenda! ¡Grandiosa! ¡Fascinante!

…tan simple como suena, pero tu fisiología cambiará por completo y será muy distinta a si respondes con un simple “Bien”, o “Voy tirando”. Usando las expresiones anteriores estarás creando un nuevo patrón de comportamiento en tu sistema neurológico, una nueva autopista hacia el placer, hacia el sentirte increíblemente bien.

No se trata de que te concientices  tanto que acabes por no usar determinadas palabras. No se trata de eso. Más bien se trata de que selecciones palabras que te refuercen, que te aporten vida. Tampoco se trata de eliminar determinados estados emocionales, ya que a veces es necesario enojarse, y mucho.

Debemos tener  especial cuidado en las etiquetas que adoptamos  de los demás, porque éstas pueden limitar nuestras vivencias. Y sobre todo, porque una vez le hemos puesto una etiqueta a algo o a alguien, hemos creado una emoción. Esto es especialmente importante en el tema concerniente a la psicoinmunología, se ha comprobado que las palabras que usamos producen poderosos efectos bioquímicos.

Las palabras pueden ayudarnos  a crecer o a estancarnos, a liberarnos  o a encerrarnos en el silencio.

Te proponemos  que hagas este sencillo ejercicio.

Toma lápiz y papel.

Escribí primero palabras que componen tu vocabulario habitual. Con respecto a:

1) Yo mismo (es decir, vos);

2) Trabajo;

3) Familia;

4) Amigos;

5) Hijos;

6) Pareja;

7) Estudios

8) Economía o dinero;

9) La vida en general; y

10) Las relaciones amorosas, el amor.

Hacé lo siguiente:

a) Para cada uno de los temas descríbilo primero con una metáfora.

b) Ahora, tema por tema, escribí las palabras que más usas.

Es más, fíjate  en cuáles de estas palabras están entre las que usas en tu vocabulario habitual.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: