Ser socialmente inteligente

La inteligencia social es una habilidad que tiene que ver con la empatía. La empatía es cuando tenemos el valor de ver el punto de vista de los demás y comunicar sentimientos; sólo a través de esta acción podemos tener la esperanza de adquirir relaciones profundas y duraderas.

Para ser empáticos primero tenemos que aprender a comunicarnos.

Una manera de comunicarnos es superficial cuando, yo te comunico lo que yo pienso, y otra manera de comunicación es cuando hablo de lo que siento y aquí la comunicación será mucho más profunda. En la medida en que ambos vamos hablando de emociones, entonces podemos empatizar.

Para ser socialmente inteligente entonces hay que ver las necesidades del otro; pero, no dejes de ver tus propias necesidades.

Es importante que no pierdas de vista tus propias necesidades; porque cuando dejas de verte a ti y sólo estás pendiente de ver las necesidades de los otros entonces puedes caer en la codependencia. El orden del amor indica que primero debo ver mis necesidades y luego las necesidades del otro…

Primero necesito aprender a respetarme para poder respetarte. Necesitas poner límites en tus relaciones y eso es: decir lo que no te gusta y pedir que dejen de hacer algo que no te gusta.

Esto es, doy la información y luego pido. Es importante tener en cuenta que no porque yo pido la gente lo tiene que dar; la gente tiene derecho a negar, igual que tú. Nuestros derechos son de ida y vuelta.

Algunas personas tratan de reprimir todas las señales sobre sus emociones pero estas tratan de salir a cómo de lugar… y la inteligencia social tiene que ver con darme cuenta de estos detalles que suceden en la otra persona y actuar para hacer el bien al otro.

Sin embargo, en los procesos de educación que recibimos desde niños vamos perdiendo la capacidad de empatía con el otro, al recibir mensajes como “no hagas esto, no pienses en ti porque si lo haces eres egoísta…”. Ante estos mensajes y conforme vamos siendo adultos tenemos la opción de cambiar, no estamos predestinados.

El egoísmo es pensar en mí primero, después pensar en mí segundo y por último pensar en mí.

Hay que diferenciar bien lo que es pensar en mí sanamente del egoísmo, porque si no vamos desarrollar el sentimiento de culpa y este sentimiento me lleva a hacer cosas que no quiero hacer.

Necesitamos abrirnos al mundo de los demás y ser tolerantes, sumar en vez de restar y esto es que muchas veces cuando doy mi opinión, creo que soy dueño de la verdad absoluta, pero esto no es así, sólo eres dueño de una parte de la verdad pero no de la totalidad.

Herramientas para ser inteligente socialmente:

Hablar siempre con la verdad soportada con la bondad. No podemos quitar la verdad, cuando necesito hablar contigo pero te lo digo con bondad. Esto en lugar de mentir o decir verdades a medias, porque esto no me va a ayudar.

Ser yo mismo. En lugar de vivir en la pose aparentando tener más, de saber más… esto no te sirve socialmente. Eres más aceptado cuando te muestras tal como eres.

Respeto. Cuando yo respeto al otro estoy siendo inteligente socialmente.

Humildad. Para triunfar socialmente necesito ser humilde. Cuantas veces creo que si soy soberbio voy a triunfar pero en realidad eso no ayuda y no te deja nada bueno.

Estar convencido de que vales lo mismo que los demás. Nuestro valor está dado porque somos personas, en lugar de creer que valgo más o menos que los demás.

Tener conciencia social. Esto es saber qué necesitan las personas que están a nuestro alrededor, en lugar de ignorar las necesidades del otro.

Escuchar con buena actitud. Esto es escuchar y también hablar con buena actitud. Lo primero que voy a hacer es tener contacto visual con la persona o personas con las que estoy hablando. No interrumpir. No cambies el tema de la conversación.

Empatía. Ponerme en el lugar del otro para entender sus emociones.

Llamar a la persona por su nombre.

Detectar necesidades de los demás y actuar en consecuencia.

¿Cómo podemos incrementar la inteligencia social?

Desechando. Piensa en lo bueno que tienen las personas y en lo que te aportan siendo como son, cuántas veces nos enojamos con alguien y nos estamos acordando todo el tiempo de ese enojo.

Supera el silencio. Esto quiere decir que si lo que voy a decir es mejor que el silencio, dilo, si no, mejor quédate callado. Si lo que voy a decir va a ofender, mejor cállate.

Cuando preguntes algo, revisa para qué lo preguntas. Para qué quieres saber esa información, cuantas veces preguntamos cosas sólo por preguntar.

Se prudente, cuando creas necesario. Pero no siempre es necesario ser prudentes, pues también necesitamos poner límites y muchas veces en aras de la prudencia me cayo cosas que necesito expresar. Qué sepas cuándo es mejor hablar y cuándo es mejor ser prudente.

Vuélvete un radar. Detecta las señales de lo que nos está comunicando la otra persona con su lenguaje corporal.

Piensa en las necesidades de los demás. Me adapto.

Respeta el espacio vital. Aún en áreas comunes.

No corrijas a los otros.

No des  órdenes. Mejor pide lo que necesitas con cortesía.

Adaptación de un texto de Sofía Moreno

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